domingo, marzo 06, 2011

¿Gobiernan los gobernadores?


¿Gobiernan los gobernadores?
El Deber 06 03 2011

Dominicus

Parto de una premisa elemental: los gobernadores departamentales en Bolivia que han sido ungidos por el voto popular merecen todo mi respeto. El voto es el voto. Quien ganó, tiene esa indiscutible legitimidad.
Como en tantas otras cosas que terminaron beneficiando a todo el país, Santa Cruz lideró el movimiento para lograr la elección por voto directo de los prefectos, enterrando así para siempre el centralismo absolutista que permitía sus nombramientos (o remoción) a voluntad y capricho mediante simple decreto presidencial. Con la nueva Constitución Política del Estado (CPE) se ‘aggiornó’ el calificativo de las autoridades elegidas. Ahora son ‘gobernadores’, título más acorde con la época, pero todavía lejos de la verdad verdadera.
¿Manda el gobernador a la Policía boliviana en su departamento? La respuesta es un contundente ¡no! Aunque se hace la parodia del ‘reconocimiento’, sabido es que el mando policial se centraliza en La Paz. El comandante policial en la región no mueve un dedo sin tener previamente la venia del centralismo acerca de lo que le pida el gobernador.
¿Tienen los gobernadores –como sucede en muchos otros lugares del mundo– una Policía departamental propia? Otra vez un rotundo ¡no! Cualquier tímido intento de querer formar una fuerza propia –aunque más no sea para controles callejeros y de tránsito– se ha topado con un muro impuesto por el centralismo. Es más, hubo acusaciones oficiales de intentar crear ‘fuerzas paralelas’ y un sinfín de tonterías. El centralismo no cede ni un milímetro en esta cuestión.
A todo esto, se habla de ‘autonomías’. ¿Qué autonomías? Hasta los presupuestos de gobernadores y alcaldes están controlados mediante el sistema Sigma que maneja el poder central. Basta apretar un botón andinocentrista y ¡chau! No se puede retirar ni un peso para necesidades locales…
Sin disponer de un mínimo de monopolio legítimo de la fuerza para imponer sanciones y ordenar lo que corresponda, no sé qué poder efectivo tienen los gobernadores, más allá del intrínseco poder moral otorgado por los votantes. No mandan policías, no pueden crear una Policía propia y sus fondos son controlados desde La Paz. O esto cambia o todo será una burla.
 Los gobernadores elegidos deberían tener un cónclave entre ellos y hacerle un serio planteamiento al Gobierno central. Caso contrario, mejor es que vuelvan a llamarse prefectos, ya que poco y nada gobiernan. Una pena, pero así están las cosas.

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