sábado, agosto 21, 2010

El amanecer guaraní


El amanecer guaraní
El tacú de papel
Domingo,  20 de Junio, 2010
Fernando Luis Arancibia U. - Cuentan las crónicas históricas  que en la masacre de Kuruyuki, un 28 de enero de 1892, el espíritu del líder chiriguano Apiguaqui Tumpa prometió regresar para encontrar la Tierra sin Mal para los suyos. En ese entonces, todos creyeron que la voz y presencia de los tupi-guaraníes bolivianos se esfumaría para siempre. Craso error, peor cálculo. Como el grito profundo de la tierra, los hombres de las llanuras grigotanas han vuelto a cobrar protagonismo a la luz de la lucha de los pueblos indígenas del mundo. De nuevo vuelven sus dioses y sus rituales en homenaje al bosque y a los cielos. Otra vez, como en el ayer histórico, reclaman la tierra que fue siempre suya y les fuera arrebatada por los blancos.
Y al volver los ojos al cielo buscarán al planeta Venus, la estrella matutina, a la que llaman el Lucero del Alba para iniciar desde el 19 de junio el Año Nuevo Guaraní. La aparición del Lucero del Alba les anuncia la entrada a la Tierra sin Mal de sus antepasados y de esa manera inician sus celebraciones por varios días. Los nativos guaraníes del sur, afincados en el Chaco, en países como Paraguay y Argentina, tienen fechas distintas de celebración de su Año Nuevo, pero los rituales son los mismos. Piden al Eichu -las estrellas y la luna- les alumbren el camino, y al dios Piyo (Ñandú) una buena caza y los mejores alimentos.
Al buscar en los cielos la Constelación de la Vía Láctea, que denominan Sipe nambí, para encontrar la huella del Ñandú Tumpa, que les guiará a Candiré, la Tierra sin Mal. Los rituales de la espera -los ayarises- configuran el marco simbólico de la llegada de los fuegos del cielo -las estrellas que se fueron en marzo y que vuelven a aparecer a fines de junio-  donde la más visible es el Lucero del Alba. 
Los fuegos del cielo –los astros juntos- tiene un significado similar al de Subaru, de la mitología asiática, que también representa un grupo de estrellas. En las luces del cielo tratan de ver a Ñandurape, al Tapir y al Jaguar de sangre.
La Constelación que retorna, cuyo acercamiento máximo se da en marzo por estar más cerca del Sol, reaparece en junio, coincidiendo con el Año Nuevo Aymara, de diferente simbología y cuya veneración se dirige más al dios Inti –Sol-, pero que coincide con el advenimiento del solsticio y es más fuerte su brillo. Por eso los tupi-guaraníes bolivianos leen el cielo con otros ojos, con los ojos de quienes una día han sido dueños de la Tierra sin Mal y otro día la han perdido. Al vislumbrar la estrella matutina, el Lucero del Alba, es justo que expresen su alegría y sus esperanzas que, como se sabe bien, nunca perecen.
La cosmogonía tupi-guaraní encuentra en los fuegos del cielo la guía de los hombres del bosque y de la llanura, los fundamentos de su vida social, tan antiguos como la Tierra misma, como cuando la estrella del sur estaba al norte y un cataclismo puso todas las cosas al revés. Quizás por ello los del Viejo Continente no entienden los símbolos y las voces del Nuevo Continente. Quizás por ello condenan su visión del todo, su respeto por la Tierra madre, los animales y las plantas, por el cielo y el agua, donde moran todos los dioses. Los mismos dioses que les dieron alimento desde el infinito de las estrellas y la luna.

jueves, agosto 05, 2010

Un soldado "Humanista"


NICOLÁS GUERRA AGUIAR El soldado norteamericano Bradley Manning, de veintidós años, destinado en Irak, servicio de inteligencia militar, será juzgado -y, por tanto, condenado- por un consejo de guerra que presidirán altos mandos de su propio Ejército. La acusación, gravísima: "Robo y difusión de vídeos [operación militar en Bagdad, 2007] y mensajes altamente secretos", enviados estos por el Departamento de Estado. Se le inculpará, también, de la revelación de miles de documentos sobre la guerra en Afganistán.


El primer vídeo (video, en América) notaría que un periodista, un conductor de la agencia Reuters, y otros civiles, fueron asesinados por los bombardeos de helicópteros norteamericanos en Bagdad. El segundo, supuestamente, descubre el exterminio de cien civiles en Afganistán, 2009.


El Ejército USA lo detuvo y, hasta el momento, sigue encarcelado, aunque también es cierto que nadie, desde instancias superiores, intermedias o básicas, ha desmentido la realidad de las imágenes y de las palabras, ni tan siquiera el Premio Nobel de la Paz, señor Obama, su presidente y, por tanto, comandante en jefe.


En la ficha del soldado, el Ejército escribió la voz "humanista", término que proviene del siglo XIV (Renacimiento italiano), referida a las personas que participaban de un pensamiento intelectual con predominio de la razón. Así, estima el Humanismo que los hombres poseen capacidades -como seres racionales que son- para hallar la verdad, aunque también consideró como humanistas a quienes se dedicaban al cultivo de las letras y las artes, estudiaban el mundo clásico de Grecia y Roma y, además, intentaban comprender los porqués de la existencia. Considera, en fin, que se puede ser feliz si se respeta la vida humana, y que el poder político no puede imponer su ideología sobre la razón, la capacidad de pensamiento del hombre.


Visto lo visto, creo que el Gobierno norteamericano (USA) acierta cuando etiqueta al soldado Manning como "humanista" (o "muy peligroso", da igual), es decir, como persona que no acepta los imperativos de la fuerza, de la violencia, como ser pensante que reclama la razón, guía fundamental en el comportamiento humano. Razón que, además, se impregna de las letras, de las sensibilidades, de la cultura clásica.


Que un joven de veintidós años -servicio de inteligencia- haya difundido o enviado material visual y escrito a un medio de comunicación sobre asesinatos cometidos por su Ejército (y callados por la Administración), aun a sabiendas de que en EE. UU. será considerado como traidor, me lleva a la afirmación de que sí es un "humanista", un ser racional, un joven que se sitúa por encima de pasiones y locas arbitrariedades.


Llama la atención, bien es cierto, que entre los cientos de miles de jóvenes soldados USA de hoy -apasionados, irreflexivos, fanáticamente imbuidos de designios mesiánicos- haya uno, como el soldado Manning, que no acepta la misión redentora de su país en aquellas tierras desconocidas, aunque cargadas de millones de bolsas de petróleo, única obsesión de las empresas -y, por tanto, de la Administración-, por más que los depósitos rebosen con la sangre de los inocentes.


El soldado Manning me recuerda -aunque fueron otros tiempos- a los soldados norteamericanos que se manifestaron en EE. UU. para exigir la retirada del millón de compatriotas que permanecían en Vietnam, enviados con engaños y estafas, y donde miles de ellos perdieron brazos, piernas, nobles sentimientos, juventud, y peor aún: la dogmática creencia de que su país actuaba en nombre de la libertad, de la democracia, de la justicia social.


El soldado Manning será condenado, irremediablemente, a miles de años de cárcel. Y lo acusarán de todo y, sobre todo, de su condición de "humanista", es decir, de hombre que usa la razón frente a la barbarie de los asesinatos. Será condenado por denunciar que la felicidad no es alcanzable si no se respeta la condición humana. Pero, sobre todo, porque fue capaz de pensar por sí mismo. Ese es su gran delito.

domingo, julio 25, 2010

EXODO EN EL CHACO

Después de 5 años de gobierno indigenista de Evo Morales, éste es el desgarrante ejemplo de lo que está sucediendo con los nativos de Bolivia y en forma más aguda con los pueblos cruceños, chuquizaqueños y tarijeños de la llanura chaco-amazónica.

Domingo, 25 de julio del 2010. El Deber
Éxodo en el Chaco por los cambios climáticos
La última medida contra los caprichos de la naturaleza es el éxodo, esa decisión a la que los indígenas del Chaco boliviano están apelando para escapar del hambre que reina en las 318 comunidades guaraníes, donde los alimentos que cada hogar acostumbraba guardar en depósitos construidos con palos y cañas huecas no pasan de unas cuantas mazorcas de maíz y en muchos casos ya ni eso.



Roberto Navia

La crisis alimentaria que ahora más que nunca aqueja en la región chaqueña es el resultado de una cadena de efectos naturales que no han tenido descanso desde 2008. A fines de aquel año la sequía hizo su primer anuncio destruyendo por lo menos el 60% de lo que las tierras cansadas de los indígenas habían producido, y al año siguiente, sin tiempo para reponerse, la falta de lluvias eliminó el 80% de la producción de maíz, frejol cumandita y zapallo. En 2010, la escasez de agua puso fin a más del 90% de la producción y, por si fuera poco, el frío polar terminó con lo poco que les quedaba para aliviar el hambre: los peces de algunos atajados amanecieron flotando boca arriba, los animales de corral y silvestres, tiesos, en el piso, y las frutas de invierno quemadas por el hielo, aún en los árboles. 


Ante ese panorama, la decisión tomada en las comunidades guaraníes fue marchar en busca de trabajo a Santa Cruz de la Sierra y a otros centros urbanos del país. Tan seria es la decisión que la diáspora indígena ya supera el 70% del éxodo natural que se venía dando en los últimos cinco años, cuando los hombres salían a la zafra cruceña, con un bolso en la mano con sólo algunas prendas de vestir, dispuestos a enviar una buena parte de las ganancias conseguidas por las horas de trabajo en los cañaverales.


Ahora, lo que está ocurriendo es que las familias enteras se llevan incluso hasta sus colchones y dejan sus casas de barro y palo, aseguran las puertas con alambre o trapo, y se mandan a mudar para trabajar en lo primero que encuentren.


Adán Antenor, dirigente indígena y actual presidente del Comité de Vigilancia de El Cruce, comunidad que está a 45 km de Gutiérrez (provincia Cordillera), revela que los que no logran engancharse en la zafra deambulan en las ciudades buscando empleos de vaqueros; cargadores de productos en los mercados, y las mujeres están tras de empleos en hogares particulares.


El pasado miércoles por la mañana, el surazo no se había ido de los pueblos guaraníes. Antenor, moreno, achinado y bilingüe (habla perfectamente el castellano y el guaraní), al toparse con una casa vacía dice: “Allá vivía Mario Pascual, su esposa y sus cuatro hijos”. El hombre apunta a una casita que está en la cima de una pequeña montaña. “Ahí no han quedado ni los perros”, remata. Antenor tiene razón. Todo está desolado. La puerta de un cuarto de barro está atada con un trapo negro. Lo desata y entra. En el interior sólo hay un catre viejo de madera y del techo cuelga una radio destartalada. Afuera, el viento silba y por el camino de tierra se ve a niños y mujeres mayores, cargando bidones que llenaron con agua obtenida en tanques comunales. 


Los primeros indicadores de esa emigración los da un estudio realizado por Visión Mundial, la institución que trabaja al lado de los campesinos indígenas del país. Gualberto Carballo, representante de dicha institución, con oficina en Camiri, dice que la prueba de que mucha gente ha decidido irse a otros lugares está en los datos conseguidos en seis municipios de la provincia Cordillera y en dos del departamento de Chuquisaca, donde, hasta junio, se ha reportado que por lo menos mil familias, de las más de 14.000 (según datos parciales) afectadas por los efectos del clima, han dejado sus lugares de origen para intentar saciar su hambre en otros lugares. Pero estas cifras no son estáticas. Se mueven cada día. Carballo afirma que como los efectos de la sequía y de la helada avanzan a pasos agigantados, puede que ya no sean mil las familias que se fueron, sino por lo menos, 1.500. “En 2009 emigraron poco más de 400 familias y ahora estamos sorprendidos porque superan las mil”, resaltó.  Si bien se trata de un fenómeno nuevo el que se está presentando este año, Carballo considera que, amparándose en experiencias pasadas, un 20% de los que se van ya no volverá.


Ever Sánchez, corregidor de la comunidad de Eiti, coincide con otros dirigentes de la zona cuando afirma que los que retornan lo hacen en peores condiciones de las que se fueron, puesto que para marchar se endeudaron y lo poco que ganaron no les alcanza para cubrir sus necesidades. “El remedio resulta peor que la enfermedad”, dice Aparicio Tuque, un padre de familia que el año pasado se fue a trabajar en la zafra y retornó a su casa con los bolsillos vacíos porque el dinero que ganó sólo le alcanzó para cubrir sus alimentos en la ciudad. 


El Gobierno nacional, como medida contra los efectos del clima, declaró emergencia nacional en 16 municipios del Chaco y en cumplimiento de la normativa se está coordinando acciones para mitigar los efectos de la falta de agua. En los más de 30 pueblos a los que llegó EL DEBER durante el recorrido por los caminos de tierra que conectan a Abapó, Charagua, Boyuibe, Camiri y Gutiérrez, se repite el panorama. Hay casas con las puertas cerradas.


Los que quedan informan de que muchos se han ido. Si es mediodía, se ve una olla en el fuego y en su interior sólo tiene agua. “Agua con sal y unos granos de frejol cumandita es lo que ingerimos”, dice un lugareño. En otro lugar, la misma historia. A lo lejos se ven los depósitos de alimentos, y en ellos, apenas unas cuantas mazorcas de maíz, en otros, ya ni eso.   

En riesgo ítems educativos y proyectos productivos
La emigración no sólo deja el dolor del abandono de la gente que se va, sino también otros efectos colaterales, como la deserción escolar y la postergación de algunos proyectos productivos. “Tanto se pelea para conseguir ítems en educación que, al salir los alumnos de las comunidades, las escuelas se quedan con pocos niños y por eso se va perdiendo esos cupos”, lamenta Gualberto Carballo, gerente de Visión Mundial con oficina en Camiri.

Por citar un ejemplo, dice que sólo en la capitanía Gran Kaipependi Karovaicho, en el sur de Gutiérrez, hay diez ítems en riesgo. “En este momento no sabemos a cuánto llegará la deserción escolar. Las mediciones se harán a partir del lunes, cuando los alumnos retornen a clases”, manifestó.


En la comunidad El Carmen, a diez minutos de El Espino (ruta a Charagua), la casa donde vive la maestra de la escuela está cerrada. “Se ha ido porque las vacaciones siguen a causa del frío. Ya vendrá este lunes y espero que la deserción escolar no sea masiva”, afirma el alcalde Carlos Ortega. Los habitantes de una media docena de comunidades dicen que cuando se va la gente se hace más difícil emprender proyectos comunales. “Sabemos que la unión hace la fuerza, y con cada familia que se va se derrumban las esperanzas de mejores días para los que se quedan”, dice Rafael Sánchez, de la comunidad de Tacobo, que se encuentra en la carretera entre Abapó y Charagua. En Cuevo y Macharetí se cerraron cinco proyectos de crianza de ovejas de pelo y en Gutiérrez siete programas de cría de pollo parrillero. “Todo por falta de maíz y porque la gente lo ha dejado todo y se ha marchado”, dice el director de Visión Mundial de Camiri.

miércoles, julio 07, 2010

Documento del Movimiento Humanista

Internacional Humanista www.humanist-international.org 1 Documento del Movimiento Humanista 1. Introducción Los humanistas son mujeres y hombres de este siglo, de ésta época. Reconocen los antecedentes del humanismo histórico y se inspiran en los aportes de las distintas culturas, no solamente de aquellas que en este momento ocupan un lugar central. Son, además, hombres y mujeres que dejan atrás este siglo y este milenio, y se proyectan a un nuevo mundo. Los humanistas sienten que su historia es muy larga y que su futuro es aún más extendido. Piensan en el porvenir, luchando por superar la crisis general del presente. Son optimistas, creen en la libertad y en el progreso social. Los humanistas son internacionalistas, aspiran a una nación humana universal. Comprenden globalmente al mundo en que viven y actúan en su medio inmediato. No desean un mundo uniforme sino múltiple: múltiple en las etnias, lenguas y costumbres; múltiple en las localidades,las regiones y las autonomías; múltiple en las ideas y las aspiraciones; múltiple en las creencias,el ateísmo y la religiosidad; múltiple en el trabajo; múltiple en la creatividad. Los humanistas no quieren amos; no quieren dirigentes ni jefes, ni se sienten representantes ni jefes de nadie. Los humanistas no quieren un Estado centralizado, ni un Paraestado que lo reemplace. Los humanistas no quieren ejércitos policíacos, ni bandas armadas que los sustituyan. Pero entre las aspiraciones humanistas y las realidades del mundo de hoy, se ha levantado un muro. Ha llegado pues, el momento de derribarlo. Para ello es necesaria la unión de todos los humanistas del mundo. 2. El Capital Mundial He aquí la gran verdad universal: el dinero es todo. El dinero es gobierno, es ley, es poder. Es,básicamente, subsistencia. Pero además es el Arte, es la Filosofía y es la Religión. Nada se hace sin dinero; nada se puede sin dinero. No hay relaciones personales sin dinero. No hay intimidad sin dinero y aún la soledad reposada depende del dinero. Pero la relación con esa "verdad universal" es contradictoria. Las mayorías no quieren este estado de cosas. Estamos pues, ante la tiranía del dinero. Una tiranía que no es abstracta porque tiene nombre, representantes, ejecutores y procedimientos indudables. Hoy no se trata de economías feudales, ni de industrias nacionales, ni siquiera de intereses de grupos regionales. Hoy se trata de que aquellos supervivientes históricos acomodan su parcela a los dictados del capital financiero internacional. Un capital especulador que se va concentrando mundialmente. De esta suerte, hasta el Estado nacional requiere para sobrevivir del crédito y el préstamo. Todos mendigan la inversión y dan garantías para que la banca se haga cargo de las decisiones finales. Está llegando el tiempo en que las mismas compañías, así como los campos y las ciudades, serán propiedad indiscutible de la banca. Está llegando el tiempo del Paraestado, un tiempo en el que el antiguo orden debe ser aniquilado. Parejamente, la vieja solidaridad se evapora. En definitiva, se trata de la desintegración del tejido social y del advenimiento de millones de seres humanos desconectados e indiferentes entre sí a pesar de las penurias generales. El gran capital domina no solo la objetividad gracias al control de los medios de producción, sino la subjetividad gracias al control de los medios de comunicación e Internacional Humanista www.humanist-international.org 2 información. En estas condiciones, puede disponer a gusto de los recursos materiales y sociales convirtiendo en irrecuperable a la naturaleza y descartando progresivamente al ser humano. Para ello cuenta con la tecnología suficiente. Y, así como ha vaciado a las empresas y a los estados, ha vaciado a la Ciencia de sentido convirtiéndola en tecnología para la miseria, la destrucción y la desocupación. Los humanistas no necesitan abundar en argumentación cuando enfatizan que hoy el mundo está en condiciones tecnológicas suficientes para solucionar en corto tiempo los problemas de vastas regiones en lo que hace a pleno empleo, alimentación, salubridad, vivienda e instrucción. Si esta posibilidad no se realiza es, sencillamente, porque la especulación monstruosa del gran capital lo está impidiendo. El gran capital ya ha agotado la etapa de economía de mercado y comienza a disciplinar a la sociedad para afrontar el caos que él mismo ha producido. Frente a esta irracionalidad, no se levantan dialécticamente las voces de la razón sino los más oscuros racismos, fundamentalismos y fanatismos. Y si es que este neo-irracionalismo va a liderar regiones y colectividades, el margen de acción para las fuerzas progresistas queda día a día reducido. Por otra parte, millones de trabajadores ya han cobrado conciencia tanto de las irrealidades del centralismo estatista, cuanto de la falsedades de la democracia capitalista. Y así ocurre que los obreros se alzan contra sus cúpulas gremiales corruptas, del mismo modo que los pueblos cuestionan a los partidos y los gobiernos. Pero es necesario dar una orientación a éstos fenómenos que de otro modo se estancarán en un espontaneísmo sin progreso. Es necesario discutir en el seno del pueblo los temas fundamentales de los factores de la producción. Para los humanistas existen como factores de la producción, el trabajo y el capital, y están demás la especulación y la usura. En la actual situación los humanistas luchan porque la absurda relación que ha existido entre esos dos factores sea totalmente transformada. Hasta ahora se ha impuesto que la ganancia sea para el capital y el salario para el trabajador, justificando tal desequilibrio con el "riesgo" que asume la inversión.... como si todo trabajador no arriesgara su presente y su futuro en los vaivenes de la desocupación y la crisis. Pero, además, está en juego la gestión y la decisión en el manejo de la empresa. La ganancia no destinada a la reinversión en la empresa, no dirigida a su expansión o diversificación, deriva hacia la especulación financiera. La ganancia que no crea nuevas fuentes de trabajo, deriva hacia la especulación financiera. Por consiguiente, la lucha de los trabajadores ha de dirigirse a obligar al capital a su máximo rendimiento productivo. Pero esto no podrá implementarse a menos que la gestión y dirección sean compartidas. De otro modo, ¿cómo se podría evitar el despido masivo, el cierre y el vaciamiento empresarial? Porque el gran daño está en la subinversión, la quiebra fraudulenta, el endeudamiento forzado y la fuga del capital, no en las ganancias que se puedan obtener como consecuencia del aumento en la productividad. Y si se insistiera en la confiscación de los medios de producción por parte de los trabajadores, siguiendo las enseñanzas del siglo XlX, se debería tener en cuenta también el reciente fracaso del socialismo real. En cuanto a la objeción de que encuadrar al capital, así como está encuadrado el trabajo, produce su fuga a puntos y áreas más provechosas ha de aclararse que esto no ocurrirá por mucho tiempo más ya que la irracionalidad del esquema actual lo lleva a su saturación y crisis mundial. Esa objeción, aparte del reconocimiento de una inmoralidad radical desconoce el proceso histórico de la transferencia del capital hacia la banca resultando de ello que el mismo empresario se va convirtiendo en empleado sin decisión dentro de una cadena en la que aparenta autonomía. Porotra parte, a medida que se agudice el proceso recesivo, el mismo empresariado comenzará a considerar éstos puntos. Los humanistas sienten la necesidad de actuar no solamente en el campo laboral sino también en el campo político para impedir que el Estado sea un instrumento del capital financiero mundial, Internacional Humanista www.humanist-international.org 3 para lograr que la relación entre los factores de la producción sea justa y para devolver a la sociedad su autonomía arrebatada. 3. La Democracia Formal y La Democracia Real Gravemente se ha ido arruinando el edificio de la democracia al resquebrajarse sus bases principales: la independencia entre poderes, la representatividad y el respeto a las minorías. La teórica independencia entre poderes es un contrasentido. Basta pesquisar en la práctica el origen y composición de cada uno de ellos, para comprobar las íntimas relaciones que los ligan. No podría ser de otro modo. Todos forman parte de un mismo sistema. De manera que las frecuentes crisis de avance de unos sobre otros, de superposición de funciones, de corrupción e irregularidad, se corresponden con la situación global, económica y política, de un país dado. En cuanto a la representatividad. Desde la época de la extensión del sufragio universal se pensó que existía un solo acto entre la elección y la conclusión del mandato de los representantes del pueblo. Pero a medida que ha transcurrido el tiempo se ha visto claramente que existe un primer acto mediante el cual muchos eligen a pocos y un segundo acto en el que estos pocos traicionan a los muchos, representando a intereses ajenos al mandato recibido. Ya ese mal se incuba en los partidos políticos reducidos a cúpulas separadas de las necesidades del pueblo. Ya, en la máquina partidaria, los grandes intereses financian candidatos y dictan las políticas que éstos deberán seguir. Todo esto evidencia una profunda crisis en el concepto y la implementación de la representatividad. Los humanistas luchan para transformar la práctica de la representatividad dando la mayor importancia a la consulta popular, el plebiscito y la elección directa de los candidatos. Porque aún existen, en numerosos países, leyes que subordinan candidatos independientes a partidos políticos, o bien, subterfugios y limitaciones económicas para presentarse ante la voluntad de la sociedad. Toda Constitución o ley que se oponga a la capacidad plena del ciudadano de elegir y ser elegido, burla de raíz a la democracia real que está por encima de toda regulación jurídica. Y, si se trata de igualdad de oportunidades, los medios de difusión deben ponerse al servicio de la población en el período electoral en que los candidatos exponen sus propuestas, otorgando a todos exactamente las mismas oportunidades. Por otra parte, deben imponerse leyes de responsabilidad política mediante las cuales todo aquel que no cumpla con lo prometido a sus electores arriesgue el desafuero, la destitución o el juicio político. Porque el otro expediente, el que actualmente se sostiene, mediante el cual los individuos o los partidos que no cumplan sufrirán el castigo de las urnas en elección futura, no interrumpe en absoluto el segundo acto de traición a los representados. En cuanto a la consulta directa sobre los temas de urgencia, cada día existen más posibilidades para su implementación tecnológica. No es el caso de priorizar las encuestas y los sondeos manipulados, sino que se trata de facilitar la participación y el voto directo a través de medios electrónicos y computacionales avanzados. En una democracia real debe darse a las minorías las garantías que merece su representatividad pero, además, debe extremarse toda medida que favorezca en la práctica su inserción y desarrollo. Hoy, las minorías acosadas por la xenofobia y la discriminación piden angustiosamente su reconocimiento y, en ese sentido, es responsabilidad de los humanistas elevar este tema al nivel de las discusiones más importantes encabezando la lucha en cada lugar hasta vencer a los neofascismos abiertos o encubiertos. En definitiva, luchar por los derechos de las minorías es luchar por los derechos de todos los seres humanos. Pero también ocurre en el conglomerado de un país que provincias enteras, regiones o autonomías , padecen la misma discriminación de las minorías merced a la compulsión del Estado centralizado, hoy instrumento insensible en manos del gran capital. Y esto deberá cesar cuando Internacional Humanista www.humanist-international.org 4 se impulse una organización federativa en la que el poder político real vuelva a manos de dichas entidades históricas y culturales. En definitiva, poner por delante los temas del capital y el trabajo, los temas de la democracia real, y los objetivos de la descentralización del aparato estatal, es encaminar la lucha política hacia la creación de un nuevo tipo de sociedad. Una sociedad flexible y en constante cambio, acorde con las necesidades dinámicas de los pueblos hoy por hoy asfixiados por la dependencia. 4. La Posición Humanista La acción de los humanistas no se inspira en teorías fantasiosas acerca de Dios, la Naturaleza, la Sociedad o la Historia. Parte de las necesidades de la vida que consisten en alejar el dolor y aproximar el placer. Pero la vida humana agrega a las necesidades su previsión a futuro basándose en la experiencia pasada y en la intención de mejorar la situación actual. Su experiencia no es simple producto de selecciones o acumulaciones naturales y fisiológicas, como sucede en todas las especies, sino que es experiencia social y experiencia personal lanzadas a superar el dolor actual y a evitarlo a futuro. Su trabajo, acumulado en producciones sociales, pasa y se transforma de generación en generación en lucha continua por mejorar las condiciones naturales, aún las del propio cuerpo. Por esto, al ser humano se lo debe definir como histórico y con un modo de acción social capaz de transformar al mundo y a su propia naturaleza. Y cada vez que un individuo o un grupo humano se impone violentamente a otros, logra detener la historia convirtiendo a sus víctimas en objetos "naturales". La naturaleza no tiene intenciones, así es que al negar la libertad y las intenciones de otros, se los convierte en objetos naturales, en objetos de uso. El progreso de la humanidad, en lento ascenso, necesita transformar a la naturaleza y a la sociedad eliminando la violenta apropiación animal de unos seres humanos por otros. Cuando esto ocurra, se pasará de la prehistoria a una plena historia humana. Entre tanto, no se puede partir de otro valor central que el del ser humano pleno en sus realizaciones y en su libertad. Por ello los humanistas proclaman: "Nada por encima del ser humano y ningún ser humano por debajo de otro". Si se pone como valor central a Dios, al Estado, al Dinero o a cualquier otra entidad, se subordina al ser humano creando condiciones para su ulterior control o sacrificio. Los humanistas tienen claro este punto. Los humanistas son ateos o creyentes, pero no parten de su ateísmo o de su fe para fundamentar su visión del mundo y su acción. Parten del ser humano y de sus necesidades inmediatas. Y, si en su lucha por un mundo mejor creen descubrir una intención que mueve la Historia en dirección progresiva, ponen esa fe o ese descubrimiento al servicio del ser humano. Los humanistas plantean el problema de fondo: saber si se quiere vivir y decidir en qué condiciones hacerlo. Todas las formas de violencia física, económica, racial, religiosa, sexual e ideológica, merced a las cuales se ha trabado el progreso humano, repugnan a los humanistas. Toda forma de discriminación manifiesta o larvada, es un motivo de denuncia para los humanistas. Los humanistas no son violentos, pero por sobre todo no son cobardes ni temen enfrentar a la violencia porque su acción tiene sentido. Los humanistas conectan su vida personal, con la vida social. No plantean falsas antinomias y en ello radica su coherencia. Así está trazada la línea divisoria entre el Humanismo y el Anti-humanismo. El Humanismo pone por delante la cuestión del trabajo frente al gran capital; la cuestión de la democracia real frente a la democracia formal; la cuestión de la descentralización, frente a la centralización; la cuestión de Internacional Humanista www.humanist-international.org 5 la antidiscriminación, frente a la discriminación; la cuestión de la libertad frente a la opresión; la cuestión del sentido de la vida, frente a la resignación, la complicidad y el absurdo. Porque el Humanismo se basa en la libertad de elección, posee la única ética valedera del momento actual. Así mismo, porque cree en la intención y la libertad distingue entre el error y la mala fe, entre el equivocado y el traidor. 5. Del Humanismo Ingenuo Al Humanismo Consciente Es en la base social, en los lugares de labor y habitación de los trabajadores donde el Humanismo debe convertir la simple protesta en fuerza consciente orientada a la transformación de las estructuras económicas. En cuanto a los miembros combativos de las organizaciones gremiales y los miembros de partidos políticos progresistas, su lucha se hará coherente en la medida en que tiendan a transformar las cúpulas de las organizaciones en las que están inscriptos dándole a sus colectividades una orientación que ponga en primer lugar, y por encima de reivindicaciones inmediatistas, los planteos de fondo que propicia el Humanismo. Vastas capas de estudiantes y docentes, normalmente sensibles a la injusticia, irán haciendo consciente su voluntad de cambio en la medida en que la crisis general del sistema los afecte. Y, por cierto, la gente de Prensa en contacto con la tragedia cotidiana está hoy en condiciones de actuar en dirección humanista al igual que sectores de la intelectualidad cuya producción está en contradicción con las pautas que promueve este sistema inhumano. Son numerosas las posturas que, teniendo por base el hecho del sufrimiento humano, invitan a la acción desinteresada a favor de los desposeídos o los discriminados. Asociaciones, grupos voluntarios y sectores importantes de la población se movilizan, en ocasiones, haciendo su aporte positivo. Sin duda que una de sus contribuciones consiste en generar denuncias sobre esos problemas. Sin embargo, tales grupos no plantean su acción en términos de transformación de las estructuras que dan lugar a esos males. Estas posturas se inscriben en el Humanitarismo más que en el Humanismo consciente. En ellas se encuentran ya protestas y acciones puntuales susceptibles de ser profundizadas y extendidas. 6. El Campo Antihumanista A medida que las fuerzas que moviliza el gran capital van asfixiando a los pueblos, surgen posturas incoherentes que comienzan a fortalecerse al explotar ese malestar canalizándolo hacia falsos culpables. En la base de estos neofascismos está una profunda negación de los valores humanos. También en ciertas corrientes ecologistas desviatorias se apuesta en primer término a la naturaleza en lugar del hombre. Ya no predican que el desastre ecológico es desastre, justamente, porque hace peligrar a la humanidad sino porque el ser humano ha atentado contra la naturaleza. Según algunas de estas corrientes, el ser humano está contaminado y por ello contamina a la naturaleza. Mejor sería, para ellos, que la medicina no hubiera tenido éxito en el combate con las enfermedades y en el alargamiento de la vida. "La Tierra primero", gritan histéricamente, recordando las proclamas del nazismo. Desde allí a la discriminación de culturas que contaminan, de extranjeros que ensucian y polucionan, hay un corto paso. Estas corrientes se inscriben también en el anti-humanismo porque en el fondo desprecian al ser humano. Sus mentores se desprecian a sí mismos, reflejando las tendencias nihilistas y suicidas a la moda. Una franja importante de gente perceptiva también adhiere al ecologismo porque entiende la gravedad del problema que este denuncia. Pero si ese ecologismo toma el carácter humanista Internacional Humanista www.humanist-international.org 6 que corresponde, orientará la lucha hacia los promotores de la catástrofe, a saber: el gran capital y la cadena de industrias y empresas destructivas, parientes próximas del complejo militarindustrial. Antes de preocuparse por las focas se ocupará del hambre, el hacinamiento, la mortinatalidad, las enfermedades y los déficits sanitarios y habitacionales en muchas partes del mundo. Y destacará la desocupación, la explotación, el racismo, la discriminación y la intolerancia, en el mundo tecnológicamente avanzado. Mundo que, por otra parte, está creando los desequilibrios ecológicos en aras de su crecimiento irracional. No es necesario extenderse demasiado en la consideración de las derechas como instrumentos políticos del Anti-humanismo. En ellas la mala fe llega a niveles tan altos que, periódicamente, se publicitan como representantes del "Humanismo". En esa dirección, no ha faltado tampoco la astuta clerigalla que ha pretendido teorizar en base a un ridículo "Humanismo Teocéntrico"(?) Esa gente, inventora de guerras religiosas e inquisiciones; esa gente que fue verdugo de los padres históricos del humanismo occidental, se ha arrogado las virtudes de sus víctimas llegando inclusive a "perdonar los desvíos" de aquellos humanistas históricos. Tan enorme es la mala fe y el bandolerismo en la apropiación de las palabras que los representantes del Anti-humanismo han intentado cubrirse con el nombre de "humanistas". Sería imposible inventariar los recursos, instrumentos, formas y expresiones de que dispone el Anti-humanismo. En todo caso esclarecer sobre sus tendencias más solapadas contribuirá a que muchos humanistas espontáneos o ingenuos revisen sus concepciones y el significado de su práctica social. 7. Los Frentes De Acción Humanista El Humanismo organiza frentes de acción en el campo laboral, habitacional, gremial, político y cultural con la intención de ir asumiendo el carácter de movimiento social. Al proceder así, crea condiciones de inserción para las diferentes fuerzas, grupos e individuos progresistas sin que éstos pierdan su identidad ni sus características particulares. El objetivo de tal movimiento consiste en promover la unión de fuerzas capaces de influir crecientemente sobre vastas capas de la población orientando con su acción la transformación social. Los humanistas no son ingenuos ni se engolosinan con declaraciones propias de épocas románticas. En ese sentido, no consideran sus propuestas como la expresión más avanzada de la conciencia social, ni piensan a su organización en términos indiscutibles. Los humanistas no fingen ser representantes de las mayorías. En todo caso, actúan de acuerdo a su parecer más justo apuntando a las transformaciones que creen más adecuadas y posibles en este momento que les toca vivir.

sábado, mayo 22, 2010

A paso firma hacia el humanismo



Me ha llegado este mensaje, el que considero muy oportuno por el cuadro que se viene configurando con los repetidos actos de desconocimiento de la legalidad, la democracia y la justicia que vuelve a poner en el campo del enfrentamiento la resolución de los problemas que debieran ser encarados en un ambiente de madurez reflexiva y de respeto mutuo, que garantice el derecho a la vida, al que tenemos todos los habitantes de este país.

Lo retransmito íntegro, con la aclaración de que, al margen del contenido político que pueda tener, es un pedido que se hace desde el punto de vista de la no violencia, con el que me adhiero plenamente. Es un principio que sostiene el humanismo, cuya ideología es la única propuesta existente hasta ahora en la humanidad toda para una convivencia pacífica, dentro de un marco de respeto a las diferencias.
Cordialmente

Álvaro Jordán
El conocimiento humanizará el ser

De: Comité pro Santa Cruz [mailto:jimiortiz@cotas.com.bo]
Enviado el: jueves, 20 de mayo de 2010 10:51
Para: ajordan
Asunto: Mensaje de Ruben Costas

A usted Ciudadano, Ciudadana:

Muchas veces se cuestiona o no se comprende el por qué de nuestro accionar y el por qué de ciertas decisiones que se deben tomar en reflexión y no actuar bajo el impulso de una reacción deliberada y radical.  Nuestra lucha tiene un objetivo y no podemos desviarnos del mismo aunque nuestro oponente haga todo lo posible para que todo sea así.

Reflexionemos en este documento,
(Documento circulado durante los movimientos de protesta llevados a cabo en Chile en el año 1983.),  que me permito enviar hoy a ustedes, porque en cada uno de sus puntos refleja el camino de nuestro accionar y nos muestra la fortaleza y unidad que debe primar por encima de cualquier interés que nos desvíe de nuestro objetivo.

Me permito pedir a ustedes hacerlo circular y leerlo con detenimiento y a quienes puedan imprimirlo y repartirlo en los diferentes círculos a los que puedan tener llegada.  Somos conscientes de nuestras limitaciones, pero con creatividad, iniciativa y valentía podremos responder de manera ejemplar a nuestras necesidades y ahí usted ciudadano, ciudadana, es un actor fundamental.

Su ayuda y apoyo en estos momentos es muy importante para Santa Cruz.

Gracias una vez mas a todos ustedes que siempre estuvieron cuando esta tierra los llamó.

Rubén Costas Aguilera
Gobernador electo de Santa Cruz

 
DECALOGO DE LA NO-VIOLENCIA

Para asegurar el éxito de nuestras luchas por la democracia y los derechos humanos que estamos desarrollando a través de las protestas pacíficas y de otras acciones noviolentas, debemos sujetarnos con disciplina a las siguientes normas:

1.- Aunque a veces cueste y, por las provocaciones, resulte difícil de cumplir, la regla principal es: DEBEMOS ABSTENERNOS DE RECURRIR A LA VIOLENCIA.
Evitemos destruir bienes públicos o privados y causar daño a las personas. No es éste el objetivo de nuestra lucha. En la no-violencia de nuestras acciones está la llave del éxito de nuestros esfuerzos, puesto que nos negamos a caer dentro de la lógica en que pretende legitimarse la represión. Es en este terreno -y sólo en éste- donde tenemos ventajas claras sobre el régimen que nos oprime.

2.- Conservemos siempre la calma, evitando toda precipitación en nuestras acciones.
Es preferible usar unos minutos para planificar bien lo que vamos a hacer y asegurar así lo más posible su éxito, que perder todo lo avanzado en un minuto, ser aplastados y quedar derrotados.

3.- Juntemos nuestros esfuerzos a los de otros, coordinémonos con ellos y sintámonos participando en lo que este combate no-violento por la democracia es: una tarea de todo el pueblo.
Nunca actuemos solos, aisladamente. Si lo hacemos, seremos vencidos. Si nos salvamos de ser destruídos, quedaremos con toda seguridad frustrados, desmoralizados y anulados para continuar la lucha hasta la obtención de sus objetivos.

4.- Tengamos paciencia aunque no veamos resultados inmediatos. El régimen negará hasta el final su fracaso y se resistirá a salir de escena para dar paso a la democracia. Sólo nuestra persistencia, unida a la de la inmensa mayoría de los chilenos, logrará conseguir las metas buscadas. La lucha podrá parecernos larga, pero lo sería más si la abandonáramos cayendo en la pasividad o en la violencia.

5.- Rechacemos toda provocación. El régimen, junto con usar la represión, recurre a tretas o trampas para arrastrarnos a su campo de batalla: el terreno de la violencia. No le hagamos el juego.

6.- Dominemos nuestro miedo. Tener miedo es normal. No nos avergoncemos si lo experimentamos, pues se trata de un sentimiento natural que no nos disminuye. Lo importante es que encontremos siempre un modo de protestar o de actuar, por modesto que sea. Poco a poco, con la ayuda de nuestro grupo de acción, iremos venciendo el temor y podremos actuar con más fuerza. Recordemos siempre que el régimen se ha sostenido -y sigue afirmándose gracias a nuestro miedo. Al vencerlo o controlarlo le estaremos quitando una parte importante de su base de sustentación.

7.- Hagamos en nuestro grupo, después de cada acción no-violenta llevada a cabo, un cuidadoso y honesto balance.
No nos desanimemos por los errores cometidos. Identifiquémoslos y tomemos medidas para no repetirlos en la jornada siguiente. Confrontemos nuestro balance con el de otros grupos a fin de mejorar constantemente la calidad de la acción de todo el conjunto.

8.- Mantengámonos fieles al objetivo central de la lucha: poner fin a la dictadura y construir la democracia.
Alejemos de nosotros cualquier fin secundario. No busquemos, por ejemplo, venganzas personales ni alentemos el odio. Alcanzada la meta, todo -incluyendo la justicia- será una tarea nueva.

9.- Utilicemos siempre la razón, la verdad y nuestro propio sacrificio. Son fuerzas indestructibles, las únicas armas que nadie puede arrebatarnos.

10.- Rompamos el bloqueo informativo y denunciemos las mentiras gubernamentales. Difundamos este decálogo y todos los comunicados acerca de nuestras acciones de lucha. Usemos medios simples a nuestro alcance: nuestra palabra, cartas tipo "cadenas", el teléfono, fotocopias y todos los que nuestra imaginación pueda crear. No le creamos, mientras no cambien, a la TV y a los diarios que distorsionan y ocultan la verdad.

(Documento circulado durante los movimientos de protesta llevados a cabo en Chile en el año 1983.)

domingo, abril 18, 2010

Contradicciones del marxismo“antiestatista”

I.- Definiendo Autoridad.

Resulta bastante contradictorio que la izquierda marxista que busca desesperadamente liberarse de su oscuro pasado autoritario, inicie un documento crítico a un grupo libertario con una cita de uno de los documentos más rancios, autoritarios y liquidados del marxismo, como lo es «Sobre la autoridad» de Engels.

Cabe aclarar que Engels escribió el -no controvertido, sino simplemente ridículo- texto titulado "sobre la autoridad" en 1873, fecha en la que los principios anarquistas revolucionarios se encontraban ya estructurados casi en su totalidad. Quien conozca el documento sabrá que en él, Engels trata de demostrar que el principio de autoridad es absoluto e imprescindible y que todo intento de eliminarlo no es otra cosa que tiempo perdido e incluso concluye, como veremos más adelante, que el principio de autoridad No siempre es "malo". Nosotros Anarquistas Revolucionarios por el contrario vemos que el principio de autoridad no es absoluto ni inherente al ser humano (este es solo producto de la lógica estatista/clasista) y estamos absolutamente convencidos que resulta totalmente nocivo y que por ende debe ser radicalmente combatido.

Engels desarrolló su texto como crítica a los antiautoritarios, pero de forma muy astuta llevó su debate en contra de "algunos socialistas" y no de manera directa contra los bakuninistas o contra Bakunin mismo ¿Por qué es importante mencionar esto? Porque como veremos a lo largo del texto, el llevar acabo el debate contra un adversario abstracto ("algunos socialistas" da la ventajosa oportunidad de tergiversar o simplemente ignorar, las posiciones teóricas que si se encontraban fundamentadas del adversario concreto, es decir, de los bakuninistas (colectivistas). En este trabajo despojaremos a Engels de dicha ventaja y lo confrontaremos directamente contra Bakunin, buscando de esta forma despejar las concepciones erróneas que se tienen sobre el principio de autoridad, tanto desde la trinchera autoritaria (marxistas clásicos, leninistas, trotskistas y compañía) como de la trinchera "antiautoritaria" y "antiestatista" del marxismo (el consejismo).

Veamos pues los argumentos de Engels en contra de los antiautoritarios.

"Algunos socialistas han emprendido últimamente una verdadera cruzada contra lo que ellos llaman principio de autoridad. Basta con que se les diga que este o el otro acto es autoritario para que lo condenen.(...) Autoridad, en el sentido de que se trata, quiere decir: imposición de la voluntad de otro a la nuestra; autoridad supone, por otra parte, subordinación. Ahora bien; por muy mal que suenen estas dos palabras y por muy desagradable que sea para la parte subordinada la relación que representan, la cuestión está en saber si hay medio de prescindir de ella, si -dadas las condiciones actuales de la sociedad- podemos crear otro régimen social en el que esta autoridad no tenga ya objeto y en el que, por consiguiente, deba desaparecer."
(Engels; Sobre la autoridad.)

¿Qué es la autoridad? Según la propia definición de Engels, la autoridad es la "imposición de la voluntad de otro sobre la nuestra", (o viceversa) Tomando esta definición, con la cual, dicho sea de paso, concordamos, concluimos que la autoridad es entendida siempre como un supuesto inherentemente humano. Por ende cuando hablamos de autoridad, hablamos únicamente de la imposición del hombre sobre el hombre.

La autoridad supone subordinación, sumisión. Y subordinación y sumisión suponen la necesidad de obedecer sin opinar, sin conocer el fin o sin estar de acuerdo con el mismo, so pena de recibir el castigo por romper la escala jerárquica. Es decir, la autoridad siempre necesita de la legitimación ya sea divina o jurídica.

He aquí a lo que nos referimos cuando hablamos del principio de autoridad: a la autoridad divina y su hermana menor la autoridad jurídico/estatista, siempre de arriba abajo - jerárquica - y del centro a la periferia; siempre absoluta y permanente.

Existe también lo que es conocido popularmente como "autoridad moral". Hay quienes equiparan esta llamada "autoridad moral" con la autoridad divina o jurídica. Nada más lejos de la realidad. La primera es producto de las leyes naturales inherentes al ser humano, pues este es un ser sociable, no por elección, sino por naturaleza y la vida social no es mas que la dependencia mutua individuos/masa. Por lo tanto la llamada "autoridad moral" no es "autoridad" en el sentido estricto de la palabra, pues esta no es impuesta por ningún medio coercitivo (ni siquiera de carácter psicológico) sino por la influencia natural de cada individuo. Todo individuo influye y es influenciado, negar la influencia del otro sobre nosotros o la nuestra sobre los otros, es negar nuestra existencia social y el ser humano, solo puede ser humano en sociedad, por ende, negar la influencia, generada o recibida, es negar la existencia humana misma. Mientras que la segunda y la tercera, como hemos visto arriba, son la imposición del hombre sobre el hombre a través de instituciones y estructuras artificiales que justifican la opresión y sumisión.

II.- Autoridad, disciplina y tecnología.

Justo después de la definición de autoridad, Engels presenta tres ejemplos donde intenta demostrar que autoridad y sumisión son inseparables, según él, de toda organización social, como concluye casi al final de su texto. Analicemos, pues, estos ejemplos.

"quien dice acción coordinada dice organización. Ahora bien, ¿cabe organización sin autoridad?. (...) Tomemos, a modo de ejemplo, una fábrica de hilados de algodón. El algodón, antes de convertirse en hilo, tiene que pasar, por lo menos, por seis operaciones sucesivas; operaciones que se ejecutan, en su mayor parte, en diferentes naves. Además, para mantener las máquinas en movimiento, se necesita un ingeniero que vigile la máquina de vapor, mecánicos para las reparaciones diarias y, además, muchos peones destinados a transportar los productos de un lugar a otro, etc. Todos estos obreros, hombres, mujeres y niños están obligados a empezar y terminar su trabajo a la hora señalada por la autoridad del vapor, que se burla de la autonomía individual. Lo primero que hace falta es, pues, que los obreros se pongan de acuerdo sobre las horas de trabajo; a estas horas, una vez fijadas, quedan sometidos todos sin ninguna excepción. Después, en cada lugar y a cada instante surgen cuestiones de detalle sobre el modo de producción, sobre la distribución de los materiales, etc., cuestiones que tienen que ser resueltas al instante, so pena de que se detenga inmediatamente toda la producción. Bien se resuelvan por la decisión de un delegado puesto al frente de cada rama de producción o bien por el voto de la mayoría, si ello fuese posible, la voluntad de alguien tendrá siempre que subordinarse; es decir, que las cuestiones serán resueltas autoritariamente." (Engels; Ibíd.)

De este primer ejemplo encontramos dos aspectos a resaltar. El primero de ellos es la astucia del autor de marcar entre líneas la "inherente", para él, división del trabajo entre "ingenieros, mecánicos y peones". Esta insinuación que pareciera superficial, no lo es, pues aquí es donde se palpa notoriamente la alienación burguesa del autor que le impide romper con la noción dirigentes/dirigidos con la que inunda todo su texto. La división que marca Engels presupone la subordinación en la línea jerárquica de producción capitalista. Si bien es cierto que la división del trabajo quizás se mantendrá durante los primero años después de la revolución -pues el conocimiento teórico/práctico del funcionamiento de la maquinaria solo lo poseerán los pocos que hayan logrado concretar ciertos estudios- esta división perderá, tan pronto como la revolución social triunfe, todo su carácter jerárquico, pues el ingeniero y el mecánico dejaran de ser empleados de confianza y pasaran a la sana igualdad con los peones, así mismo el ingeniero perderá su privilegio de dedicarse solo al trabajo intelectual y perderá junto con el mecánico su salario mayor remunerado que los colocaba dentro de la lógica burguesa, por encima del peón.

El segundo aspecto a resaltar es una de las primeras pruebas de la incomprensión de Engels de los postulados anarquistas (e incluso de su misma definición). Engels habla de la "autoridad del vapor", es decir, de la autoridad de una cosa inerte, sin conciencia y obviamente sin voluntad sobre el hombre. Pero como hemos visto arriba, autoridad significa la imposición de la voluntad de otro sobre la nuestra. Al carecer la maquina de voluntad y más aun, de vida, resulta imposible que esta pueda imponer algo a alguien.

Pero situémonos en el supuesto de Engels ¿Acaso las maquinas oprimen autoritariamente a los hombres? Según Engels, la respuesta es afirmativa y va mas allá, según él "El mecanismo automático de una gran fábrica es mucho más tiránico que lo han sido nunca los pequeños capitalistas que emplean obreros. En la puerta de estas fábricas, podría escribirse, al menos en cuanto a las horas de trabajo se refiere: <>" Es decir, para Engels el avance tecnológico significa la subordinación del hombre a la maquina, la perdida de toda autonomía, cuando menos en cuanto a las hora de trabajo. Según Engels, el hombre posee dos opciones, renunciar a su libertad y subordinarse a la maquina o regresar la rueda del tiempo. "Si el hombre, con la ciencia y el genio inventivo, somete a las fuerzas de la naturaleza, éstas se vengan de él sometiéndolo, mientras las emplea, a un verdadero despotismo, independientemente de toda organización social. Querer abolir la autoridad en la gran industria, es querer abolir la industria misma, es querer destruir las fábricas de hilados a vapor para volver a la rueca." ¿Es esto cierto? ¡Jamás!

Cada avance tecnológico representa un paso mas para el confort humano. El que no podamos gozar ahora de ellos o el que estos sean usados, por algunos pocos privilegiados, en nuestra contra, no es sinónimo de la imposición de los avances tecnológicos contra el ser humano, sino que es una prueba más de la necesidad imperiosa de acabar con la propiedad privada de los medios de producción que permiten dicha condición. En otras palabras no es la tecnología la que domina ni la que se impone a una parte de la humanidad, sino es la clase que detenta la tecnología la que se impone y domina a una parte de la humanidad. En el ejemplo concreto de Engels, No es la "autoridad del vapor" la que impone a los obreros los horarios de producción, sino que es la autoridad del patrón la que impone dichos horarios.

Probar esto resulta sencillo. En la sociedad capitalista el obrero que es contratado se ve obligado a firmar un contrato de trabajo en el cual se estipulan sus horarios de trabajo. Pero en la sociedad socialista donde los medios de producción ya no se encontraran en las manos de una sola persona, los obreros no se verán obligados a obedecer los caprichos organizativos de una persona, sino que ellos mismos decidirán el rumbo y la organización de la empresa. Es decir, la autoridad de una persona se remplaza por la coordinación colectiva. ¿Existe en la coordinación colectiva alguna imposición de la voluntad de algunos sobre otros, en otras palabras, existe el principio de autoridad en la coordinación colectiva? NO. Lo que existe es una disciplina libremente aceptada y compartida, esa si, indispensable en toda organización social. Esto lo comprendían a la perfección los antiautoritarios bakuninistas.

"Siendo hostil, como soy, a todo cuanto se denomina disciplina en Francia, admito a pesar de ello que un cierto tipo de disciplina, una disciplina no automática, sino voluntaria y consiente, perfectamente acorde con la libertad de los individuos, es y será siempre necesaria en donde un gran número de ellos, libremente unidos, emprendan cualquier tipo de trabajo o acción colectiva. Bajo tales condiciones, la disciplina es simplemente la coordinación voluntaria y consiente de todos los esfuerzos individuales hacia una meta común." (M. Bakunin; El imperio Knuto-germánico y la revolución social.)

Esta disciplina es simplemente la expresión de la libre coordinación colectiva, donde nadie se impone sobre los demás, sino que representa el cumplimiento de la voluntad de todos; Esto es lo que los bakuninistas llamaban "disciplina humana".

Vemos aquí dos razonamientos diferentes para un mismo caso, el primero nos habla de la autoridad del vapor que se burla de la autonomía individual, contra el cual no hay nada que hacer, mas que someterse voluntariamente o regresar la rueda del tiempo hacia atrás y el segundo nos habla de la coordinación colectiva por medio de la disciplina humana, voluntaria y consiente, perfectamente acorde con la libertad individual ¿Quién tiene la razón? Si como vemos en el ejemplo, el colectivo decide en su conjunto las horas de inicio y fin de la producción ¿Quién ha sido sometido? Nadie, pues esto es solo el resultado de la coordinación voluntaria y consiente de la libre asociación de los individuos hacia un fin común. Al no existir una subordinación impuesta, de un hombre hacia otro hombre, no existe autoridad. Mucho menos por parte de la maquina, que es prendida y apagada a placer del colectivo.

III.- El Orden y la Anarquía.

Veamos el segundo ejemplo que presenta Engels:

"Tomemos, para poner otro ejemplo, un ferrocarril. También aquí es absolutamente necesaria la cooperación de una infinidad de individuos, cooperación que debe tener lugar a horas muy precisas, para que no se produzcan desastres. También aquí, la primera condición para que la empresa marche es una voluntad dominante que zanje todas las cuestiones secundarias. Esta voluntad puede estar representada por un solo delegado o por un comité encargado de ejecutar los acuerdos de una mayoría de interesados. Tanto en uno como en otro caso existe autoridad bien pronunciada. Más aún: ¿qué pasaría con el primer tren que arrancara, si se aboliese la autoridad de los empleados del ferrocarril sobre los señores viajeros?" (Engels; Ibíd.)

Este ejemplo es el colmo. Engels concibe, cuando oye hablar de "ausencia de autoridad", lo que cualquier alienado a la lógica burguesa concibe, es decir, el "caos". Las personas totalmente alienadas son incapaces de abandonar toda lógica estatista/burguesa que relaciona autoridad con orden (y no con subordinación y sometimiento) y que cuando oyen hablar de Anarquismo suelen preguntar ¿Y que harán sin autoridad? ¡Se mataran unos a otros! ¡Nadie respetaría las luces del semáforo! ¡Seria el caos! ¡La perdición! Gritan los subordinados por tradición. Solo con ellos es comparable Engels cuando pregunta "¿Qué pasaría con el primer tren que arrancara, si se aboliese la autoridad de los empleados del ferrocarril sobre los señores viajeros?"

Engels en particular y el marxismo en general, fueron incapaces de desprenderse de la ideología burguesa por una simple razón, el marxismo como teoría revolucionaria fue incapaz de superar la tradición jacobina de la revolución y esto, a su vez, lo traslado a no realizar su análisis -proletario- sobre el Estado a fondo.

Al no comprender el origen del Estado, más que desde la visión economicista, el marxismo no pudo desechar de si la concepción estatista de la humanidad, que es precisamente la negación de la misma. En el caso particular del ejemplo que analizamos ahora, es evidente que Engels cae en la visión teológico/estatista del "hombre malo por naturaleza" que necesita siempre de una autoridad coercitiva que lo mantenga por el buen camino. He aquí la relación de Estado con orden y de Anarquía (es decir, de ausencia de gobierno, de ausencia de Estado) con caos.

"Todo Estado, como toda teología, suponen que el hombre es esencialmente perverso y malo (...) Insultan, maltratan, roban, asesinan y se devoran entre si, cada uno según su inteligencia, su astucia y sus fuerzas materiales, como ahora hacen los Estados. En consecuencia la libertad humana, no produce el bien, sino el mal, pues el hombre es malo por naturaleza. (...) En consecuencia, el Estado, comienza, como la Iglesia , con la suposición de que todos los seres humanos son malos y de que, abandonados a su libertad natural, se matarían entre si y ofrecerían el espectáculo de la mas pavorosa anarquía, donde los mas fuertes matarían o explotarían a los mas débiles. (...) el Estado enuncia el siguiente criterio: con el fin de establecer el orden publico, es necesario poseer una autoridad superior; a fin de guiar a los hombres y reprimir sus pasiones malignas, es necesario tener un jefe, e imponer también un yugo sobre las personas."
M. Bakunin, Federalismo, Socialismo y Antiteológismo.

El temor de Engels, al caos de los pasajeros de un tren sin "autoridad de los empleados" es consecuencia única de la subjetividad teológico/estatista/burguesa de la cual ni él, ni Marx, pudieron desprenderse nunca. Esta misma subjetividad es la que les impide negar el poder político, como veremos mas adelante.

En este mismo ejemplo, hay otro punto importante, que es la necesidad de los delegados y su "autoridad" sobre el resto, pero este tema lo abordaremos en el siguiente punto, pues se repite en el siguiente ejemplo de Engels.

IV.- Escalafón jerárquico vs Delegación rotativa.

Analicemos, ahora, el tercer ejemplo del Sr. Engels:

"Pero, donde más salta a la vista la necesidad de la autoridad, y de una autoridad imperiosa, es en un barco en alta mar. Allí, en el momento de peligro, la vida de cada uno depende de la obediencia instantánea y absoluta de todos a la voluntad de uno solo. Cuando he puesto parecidos argumentos a los más furiosos antiautoritarios, no han sabido responderme más que esto: «¡Ah! eso es verdad, pero aquí no se trata de que nosotros demos al delegado una autoridad, sino ¡de un encargo!» Estos señores creen cambiar la cosa con cambiarle el nombre. He aquí cómo se burlan del mundo estos profundos pensadores." (Engels; Ibíd.)

Lo que sucede aquí es que el autor jamás pudo comprender la diferencia entre un delegado y un escalafón de mando jerárquico, es decir, autoritario. Incomprensión que por cierto han heredado nuestros críticos. Mientras Engels seguía en la lógica estatista/burguesa del mandar y el obedecer, los bakuninistas ya la habían superado y hablaban de rotatividad, revocabilidad, asamblearismo y federalismo, es decir, todo lo opuesto a la lógica estatista/burguesa del centralismo y el permanentismo de la estructura jerárquica/autoritaria. De esta forma lo expresaban los bakuninistas.

"En el momento de la acción, en el seno de una lucha, los papeles se distribuyen espontáneamente de acuerdo con las actitudes de cada uno, evaluadas y enjuiciadas por el conjunto; algunos dirigen y mandan, mientras otros ejecutan las ordenes. Pero no hay funciones fijas ni petrificadas, nada se vincula irrevocablemente a una persona. No existe el orden y el escalafón jerárquico, por lo cual el dirigente de ayer puede transformarse en el subordinado de hoy. Nadie se eleva sobre los demás, y si así sucede durante algún tiempo es solo para volver después a su antigua posición, como retornan siempre las olas del mar al saludable nivel de la igualdad." (M. Bakunin; El imperio Knuto-germánico y la revolución social.)

¿Existe realmente una diferencia entre lo que proponemos (delegados con mandato imperativo y sin funciones fijas) y la organización autoritaria (jerárquica) actual? Si. Existe una diferencia cualitativa que se encuentra en no dotar a nadie de ningún poder oficial que lo coloque por encima de los demás, rompiendo de esta forma toda lógica estatista/burguesa del escalafón jerárquico.

"En dicho sistema el poder, hablando con propiedad, ya no existe. El poder se difunde colectivamente y se transforma en expresión sincera de la libertad de cada uno en el fiel y serio cumplimiento de la voluntad de todos; cada uno obedece por que quien manda ese día solo dicta lo que el mismo -es decir, cualquier individuo- desea. Esta es la única verdadera disciplina humana, la disciplina necesaria para la organización de la libertad. Los estatistas republicanos no predican este tipo de disciplina. Quieren la vieja disciplina francesa, automática, rutinaria y ciega. Quieren un jefe, no una persona libremente elegida para un solo día, sino alguien impuesto por el Estado durante largo tiempo, si no para siempre; este director manda, los demás obedecen." (M. Bakunin; Ibíd.)

Mientras el delegado con mandato imperativo solo es un mero mensajero, el jefe posee la total libertad de toma de decisión sin siquiera consultar a los demás. Mientras el delegado cumple una función especifica, el jefe es el mando máximo por algunos años, si no es que por tiempo indefinido. Mientras el delegado cumple su función a la par de sus obligaciones sociales, el jefe es un profesional del mando. Mientras el delegado obedece el mandato de la base, el jefe obliga a la base, por cualquier medio coercitivo, a cumplir sus órdenes. En pocas palabras mientras el delegado va de abajo hacia arriba, mientras el jefe va de arriba hacia abajo. ¿Es esto un mero cambio de nombre?

Lo que podemos ver en los tres ejemplos del Sr. Engels, es que su alienación a la ideología burguesa se sobrepuso al análisis materialista del Estado, generando así la idea netamente burguesa de la conquista del poder político, que al trasladarla fuera del Estado, es decir, al llevarla a la organización social, genera la idea netamente estatista del principio de autoridad. En pocas palabras el marxismo se mantuvo en el estrecho y caduco camino de la revolución burguesa/estatista, en vez de superarla.

V.- El principio de autoridad: ¿inevitable?

Veamos ahora, las conclusiones de Engels:

"Hemos visto, pues, que, de una parte, cierta autoridad, delegada como sea, y de otra, cierta subordinación, son cosas que, independientemente de toda organización social, se nos imponen con las condiciones materiales en las que producimos y hacemos circular los productos."
Engels; Ibíd.

Aquí Engels concluye que la subordinación y la autoridad son cosas que se nos imponen en cualquier organización social. Hemos visto que esta visión particular de Engels y de los marxistas en general, es producto de la visualización de la sociedad futura dentro del marco estatista/burgués del dirigente/dirigido inevitable e indispensable, según ellos, en toda organización social. Hemos visto también que los anarquistas estamos convencidos y confiamos, pues el paso de la historia nos lo ha comprobado, que el proletariado, en el sentido mas amplio de la palabra, revolucionario, es capaz de destruir al Estado/Capital y fundar sobre sus ruinas un nuevo orden social sin explotadores ni explotados; sin dirigentes ni dirigidos. Algo que ciertamente no pasa por "cambiar de nombre las cosas" sino que implica un cambio radical de la estructura y la superestructura social.

"Es, pues, absurdo hablar del principio de autoridad como de un principio absolutamente malo y del principio de autonomía como de un principio absolutamente bueno."
Engels; Ibíd.

La incapacidad de desterrar esta lógica estatista/burguesa es la que precisamente lleva a Engels a considerar al principio de autoridad como algo bueno en algunos casos; misma lógica que llevo al marxismo a formular la tesis errónea de que el primer paso del proletariado es la conquista del poder político. Trasladando así las formas jacobino/blanquistas al proletariado, en vez de potencializar y clarificar los instintos del mismo.

"¿Por qué los antiautoritarios no se limitan a clamar contra la autoridad política, contra el Estado?"
Engels; Ibíd..

He aquí, una gran prueba de la ventaja de debatir en contra de un adversario abstracto, pues si hubiera dirigido su debate contra un adversario concreto (los colectivistas) hubiera encontrado como respuesta lo siguiente:

"¿Se desprende de esto que rechazo toda autoridad? Lejos de mí ese pensamiento. Cuando se trata de zapatos, prefiero la autoridad del zapatero; si se trata de una casa, de un canal o de un ferrocarril, consulto la del arquitecto o del ingeniero. Para esta o la otra, ciencia especial me dirijo a tal o cual sabio. Pero no dejo que se impongan a mí ni el zapatero, ni el arquitecto ni el sabio. Les escucho libremente y con todo el respeto que merecen su inteligencia, su carácter, su saber, pero me reservo mi derecho incontestable de crítica y de control. No me contento con consultar una sola autoridad especialista, consulto varias; comparo sus opiniones, y elijo la que me parece más justa. Pero no reconozco autoridad infalible, ni aun en cuestiones especiales; por consiguiente, no obstante el respeto que pueda tener hacia la honestidad y la sinceridad de tal o cual individuo, no tengo fe absoluta en nadie. Una fe semejante sería fatal a mi razón, la libertad y al éxito mismo de mis empresas; me transformaría inmediatamente en un esclavo estúpido y en un instrumento de la voluntad y de los intereses ajenos. Si me inclino ante la autoridad de los especialistas si me declaro dispuesto a seguir, en una cierta medida durante todo el tiempo que me parezca necesario sus indicaciones y aun su dirección, es porque esa autoridad no me es impuesta por nadie, ni por los hombres ni por Dios. De otro modo la rechazaría con honor y enviaría al diablo sus consejos, su dirección y su ciencia, seguro de que me harían pagar con la pérdida de mi libertad y de mi dignidad los fragmentos de verdad humana, envueltos en muchas mentiras, que podrían darme.

Me inclino ante la autoridad de los hombres especiales porque me es impuesta por la propia razón. Tengo conciencia de no poder abarcar en todos sus detalles y en sus desenvolvimientos positivos más que una pequeña parte de la ciencia humana. La más grande inteligencia no podría abarcar el todo. De donde resulta para la ciencia tanto como para la industria, la necesidad de la división y de la asociación del trabajo. Yo recibo y doy, tal es la vida humana. Cada uno es autoridad dirigente y cada uno es dirigido a su vez. Por tanto no hay autoridad fija y constante, sino un cambio continuo de autoridad y de subordinación mutuas, pasajeras y sobre todo voluntarias.

Esa misma razón me impide, pues, reconocer una autoridad fija, constante y universal, porque no hay hombre universal, hombre que sea capaz de abarcar con esa riqueza de detalles (sin la cual la aplicación de la ciencia a la vida no es posible), todas las ciencias, todas las ramas de la vida social." (M. Bakunin; Dios y el estado.)

Una vez que hemos demostrado que los colectivistas, socialistas revolucionarios o anarquistas, no clamaban contra "toda autoridad" una aclaración salta a la vista. Nosotros vemos que el principio de autoridad es a la sociedad lo que el poder político al Estado. Es por esto que clamamos no solo contra la autoridad del Estado, sino contra toda autoridad oficial, oficiosa y social; contraponiendo a esto la influencia natural y la disciplina, no la automática y ciega, sino la humana, es decir, la conciente y voluntaria, que solo puede ser la expresión de la coordinación libre del colectivo.

VI.- En Conclusión.

Parafraseando el final del texto de Engels podemos concluir: Así pues, una de dos: o los marxistas no saben lo que dicen, y en este caso no hacen mas que sembrar la confusión; o lo saben, y en este caso traicionan el movimiento del proletariado. En uno y otro caso, sirven a la reacción.

Lo que nos parece mas desconcertante es que la izquierda marxista de hoy, que se autoproclama libertaria y que trae de allá para acá los términos "autonomía" "auto-actividad" "anti-jerarquías" , etc., utilice como parte de su documentación teórica un texto que considera la relación dirigentes/dirigidos como algo inherente a la organización social "sea cual sea" y que considera al principio de autoridad como bueno en algunos casos. Contradicción fatal, que sin duda, se tendrán que explicar ellos mismos, pues, o no leyeron el texto o no son tan libertarios como se empeñan en hacérnoslo creer.

sábado, abril 10, 2010

poder de derechas o de izquierdas

viernes 9 de abril de 2010

El poder

El poder es como el fuego: arde mientras hay combustible; o mientras ningún cortafuegos se le opone; o mientras queda oxígeno en el aire. También es como el dinero: no hay poder (ni dinero) de "derechas" o de "izquierdas". El poder es el poder. Y es, por definición, insaciable. Y, a menudo, inconsciente.

Solemos dividir el mundo político en "derechas" e "izquierdas". Pero, en mi opinión, la única diferencia entre ambas es que la derecha odia lo "inferior" -lo plebeyo- e impone su poder explícitamente a través de valores de tipo "vertical" (como "autoridad, moral, deber", etc.). Y la izquierda odia lo "superior" -lo burgués- e impone su poder subrepticiamente mediante valores "horizontales" (como "libertad, solidaridad, derechos", etc.). Ambas actitudes niegan ciertos aspectos esenciales de la vida. Ambas se odian fanáticamente. Ambas podrían ser democráticas... pero no lo son. Y lo único finalmente reconocible en ambas    -en sus corrupciones y politiqueos- es su irresistible tendencia, de forma más o menos encubierta y veloz, a algún grado de totalitarismo.

En este sentido, resulta lamentable la hipocresía de una y otra, como si ambas no compartiesen exactamente el mismo pecado: su afán ilimitado de poder. Por ejemplo, todos conocemos los horrores de Hitler, pero, ¿se conoce suficientemente, p. ej., "El libro negro del comunismo"? Y si los extremos se tocan, ¿no serán todos los radicalismos la misma cosa, o no estarán amparados -según cada momento histórico- por las mismas personas? En otras palabras, ¿quizá el poder definitivo está más allá de cualquier política o ideología y se confunde, simplemente, con la posesión del dinero? En este blog hay personas mucho mejor informadas que podrán aclarárnoslo...

En cuanto a las fuerzas neuróticas que alimentan todos estos ilusionismos, intenté sugerirlas tímidamente en "Comentarios humanistas sobre las ideologías" (Suscriptores). Y sobre los peligros del "Pensamiento Único" en Europa (eufemismo del totalitarismo ideológico de izquierdas), podéis leer a Jean-François Revel, por ejemplo "La gran mascarada" (indispensable).
Como siempre, nada es lo que parece.

lunes, marzo 22, 2010

Ética mundial y crisis global

Lunes 22 de marzo de 2010

'Es normal que China le tema al libertinismo de Occidente': Hans Küng

Küng no cree 
que vaya a ser posible mantener el control que hay actualmente sobre el 
pueblo chino por mucho tiempo
         Foto: Archivo Particular
Küng no cree que vaya a ser posible mantener el control que hay actualmente sobre el pueblo chino por mucho tiempo
El filósofo y teólogo, que estuvo en Pekín distribuyendo personalmente la 'Declaración de una ética mundial', califica a la codicia como uno de los principales problemas de la sociedad actual.
Con Küng, también se han difundido en la capital del gigante asiático millares de ejemplares del reciente Manifiesto para una ética económica global, suscritos por varios líderes, gobiernos y organizaciones en Nueva York, en octubre del 2009.
Küng presidente de la Fundación Ética Mundial, organización con la cual EL TIEMPO ha sellado una alianza para publicar todos los lunes el Manual de ética mundial, concedió esta entrevista sobre sus impresiones acerca del gigante asiático.
La ideología comunista está en bancarrota y reina el capitalismo en China. ¿Hay crisis moral en China?
Pienso que tenemos una crisis moral en todo el mundo, no solamente en el mundo occidental sino también en el oriental, que incluye a China. Aquí, existen problemas con drogas, criminalidad, corrupción y los derechos humanos, como en los países de occidente. Y también existe la codicia, como una de las raíces de la crisis mundial. Son problemas universales, que reclaman una ética universal.
¿Es la globalización enemiga de la moral?
No, la globalización es un fenómeno ambivalente. Puede aprovecharse para lo bueno y puede usarse indebidamente. Incluso, quien hoy tiene un crecimiento acelerado no sabe cómo será en dos años, porque el mundo y la vida están instalados en la incertidumbre. Los estadounidenses se sentían seguros, pero luego de la crisis financiera, todo se les derrumbó. Y lo mismo pasó en muchos otros países del G 8 y del G20. Una de las causas es que no sólo han fracasado los mercados y las instituciones, sino la moral de sus dirigentes. Por eso necesitamos estándares éticos globales. La globalización nos puede ayudar si mantiene un rostro humano, pero si solamente es expresión de codicia y poder, no va a funcionar.
¿Cómo fue posible que la ética mundial tuviera tan buena acogida en China?
Tengo la impresión de que la idea de la ética se entiende especialmente bien en China. En el confucionismo hay una fuerte tradición que exalta principios como el humanismo, la cooperación y la reciprocidad, principios que han sido inculcados por generaciones. Por eso aquí cualquiera entiende cuando hablo de la necesidad de una ética mundial.
Usted ha dicho que China debería tener más democracia. Pero es un hecho que el Partido Comunista se está aferrando al poder...
En los regímenes en problemas siempre crece la tendencia de aferrarse al poder. Pasa en la Iglesia católica y pasó también en la antigua RDA. Y aunque parece que eso puede seguir así por mucho tiempo, puede ocurrir lo que pasó en la RDA: una implosión. Este aferrarse al poder, a la fuerza, es una señal de debilidad. Lo fuerte es creer en las instituciones, en la democracia, en la libertad, en el derecho.
La explotación caracteriza la vida económica en la China de hoy. ¿Dónde está la ética?
No necesitaríamos los diez mandamientos si la gente no los estuviera infringiendo todo el tiempo. La ética siempre está en la posición más débil, porque no se puede forzar. Pero el punto es que, a la larga, la falta de estándares éticos repercute enormemente en la sociedad. La crisis económica mundial tiene mucho que ver con un comportamiento anti-ético de los banqueros y dirigentes en Wall Street; pero esto también se ve en los dirigentes políticos; por ejemplo, con todas esas mentiras para justificar una guerra en Irak. Y todo esto tiene efectos extremadamente negativos para la sociedad global.
¿Es usted un idealista incorregible?
No, todo lo contrario. Soy pragmático. Ya hace diez años advertí sobre una crisis económica global. En ese entonces escribí: 'Si un comentario de Alan Greenspan hace bajar inmediatamente las tasas de interés y las cotizaciones de las acciones, convirtiendo a la Bolsa en un casino donde se hacen juegos con el ahorro de los demás, es previsible otro colapso de la economía como en el año 1929'. También advertí que puede haber reacciones si el capital exagera en su codicia y se olvida del conjunto de la sociedad.
¿La moral no pierde su importancia en la crisis?
Al contrario: es cuando es más importante. La moral gana importancia en las crisis.
¿Puede China seguir, a largo plazo, dándole más importancia al bienestar general que a los derechos individuales?
No, seguramente no. Debe producir riqueza, incluir a todos en los beneficios y respetar los derechos humanos y las libertades individuales, pero debo decir también que el individualismo como se practica en Occidente tampoco es lo ideal: hace falta un sentido de comunidad. Es entendible que haya resistencia en China, o en el mundo islámico, a la falta de moral que denotan algunos comportamientos en Occidente, algo que en China se ha transformado en un argumento para decir: 'eso no lo queremos aquí'. Esto no es una crítica al liberalismo y a la democracia, sino al 'libertinismo', es decir, al desenfreno que denota esa gran laxitud moral. Pero, por el otro lado, China también ha cambiado radicalmente. Estuve aquí hace 30 años, y no hay comparación con la Pekín que he caminado. Por lo demás, no es posible mantener un pueblo tan numeroso, y en un espacio territorial tan gigantesco, bajo total control. Y menos cuando se trata de una nación con gran tradición cultural y filosófica y altamente culta.
El gobierno tampoco parece cumplir con las exigencias confucianas de ser el representante de la justicia. ¿Cómo lo ve usted?
Se debe buscar que la Justicia exista y que el Estado la administre; para evaluar a oriente siempre miramos a occidente y conviene tener en cuenta cuánto tiempo nos costó a nosotros llegar a la democracia constitucional, a la justicia y a la libertad.
¿China está preparada para tomar la responsabilidad como potencia mundial?
Estarían preparados moralmente si ejecutaran el poder según el paradigma que se impuso después de la Segunda Guerra Mundial: el de la reconciliación, la comunicación y la cooperación entre las naciones. Si a China le diera por aparecer como imperialista, tiene que saber que aparecería una alianza de las otras naciones contra China. Por eso creo que China debería aprender de las experiencias de Estados Unidos; el poder se ejerce en la bondad, en la justicia, en la verdad, en la cooperación y en el diálogo.
ANDREAS LANDWEHR
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
PEKÍN

TRADUCCIÓN DE SYLVIA GONTERMAN, DE LA KAS DE COLOMBIA. EDITADO POR CARLOS PAZ, DIRECTOR DE LA FUNDACIÓN ÉTICA MUNDIAL.